Me encantan las bodas que se celebran en sitios tan originarles como éste. Una granja reconvertida en salón de bodas, totalmente personalizada según el gusto de los novios y llena de detalles únicos.
Por aquí, todavía nos cuesta salir de lo “tradicional” y arriesgarnos a celebrar una boda en un lugar tan diferente. Quizá, ejemplos como éste nos animen poco a poco a cambiar algunas de nuestras tradiciones.
Flores campestres, balas de paja para la ceremonia, troncos de madera en la decoración de la mesa y una increíble tarta a base de pequeños cup cakes, son algunas de las ideas que hicieron realidad estos novios californianos.
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Erin, la novia, escogió un vestido corto y zapatos con tacon bajo de madera, acordes con el lugar. En el pelo, una trenza ladeada de espiga y un delicado y sencillo tocado de flores
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Fotos: Paige+Blake Green a través de wedding wire
