Algunas novias prefieren guardar su vestido tras la boda y recordar ese día como el único en el que se vistieron de blanco. Sin embargo, cada vez es más común darle “otra oportunidad” y disfrutar del vestido un día más, después de la boda. A mí personalmente me parece muy bonito que los novios quieran repetir la experiencia y posar de nuevo, solos y a su manera. Además, como su propio nombre indica, en un trash the dress ya no hay miedo por manchar o romper el vestido, se trata de jugar y disfrutar de él por última vez.
Las fotos de este trash son de AIS Fotógrafos, un equipo muy profesional que se adapta a los gustos de cada pareja. En esta ocasión acompañaron a Ana y Miguel hasta el monasterio de Bonaval, en Retiendas (Guadalajara), donde hicieron estas fotos. Su boda se celebró unos meses antes en la Ermita de Garganta de los Montes, en Madrid.
Y tú, ¿te animas a “destrozar” tu vestido?





























