El plato de porcelana, la mini-bandeja grabada… muchas veces los regalos de las bodas se convierten en un objeto absurdo y no demasiado bonito que acumulamos en las vitrinas del salón. Más que un recuerdo que guardar como oro en paño, se trata de dar un detalle a los invitados que haga que se sientan especiales.
Es cierto que no aportan gran cosa, pero que si no regalamos nada parece que falta algo. Ante los regalos inútiles que acumulan polvo en un rincón hay otra alternativa, mucho más dulce. La chica de la casa de caramelo (a cuyo blog soy asidua aunque engordo solo con leerlo) nos propone un DIY de lo más dulce: pequeños cupcakes caseros en botes decorados. Seguro que más de uno no se resiste a probarlo al instante, un regalo sencillo y que seguro gustará a todo el mundo.




Si lo tuyo es el chocolate o tienes demasiados invitados para ponerte a cocinar remesas enteras de cupcakes puedes encontrar distintas combinaciones de palabras y letras de cacao en la tienda de what candy says en etsy


¿Qué te parecen este tipo de regalos? ¿Prefieres algo más tradicional que los invitados puedar guardar?
